Cuatro décadas cultivando con criterio
Híspalis nació en 1985 en Los Rosales, Sevilla. Lo que empezó como una apuesta familiar por la agricultura de calidad se ha convertido en una empresa con casi cuarenta años de trayectoria, explotación propia y una red de agricultores de confianza con quienes trabajamos codo a codo desde hace décadas.

No somos un intermediario. Somos productores.
Lo que cultivamos
Trabajamos con variedades de patata seleccionadas por su rendimiento, comportamiento en campo y calidad final. Cada variedad responde a un perfil de mercado concreto y es cultivada bajo los estándares más exigentes de la producción agrícola profesional.
Nuestra finca está en Los Rosales, Sevilla, y nuestras instalaciones de almacén y comercialización en Los Palacios, desde donde gestionamos producción, logística y comercialización con la misma exigencia que aplicamos en el campo.
Producción certificada. Calidad verificada.
Contamos con la certificación GlobalG.A.P., el estándar internacional de referencia en Buenas Prácticas Agrícolas. Una garantía de que lo que llega a tu mesa ha sido producido con rigor, trazabilidad y responsabilidad en cada fase del proceso.
No es un sello decorativo. Es el resultado de un compromiso real con la calidad y la seguridad alimentaria.
Una forma de trabajar que no se improvisa
En Híspalis creemos que la calidad no empieza en el almacén. Empieza en la semilla, en la decisión de con quién trabajas, en cómo tratas la tierra y a las personas que la trabajan.
Por eso nuestras relaciones con agricultores y partners no son transaccionales. Son relaciones de largo recorrido, construidas sobre la confianza mutua, el respeto al trabajo bien hecho y un objetivo compartido: llevar al mercado un producto que nos represente.
Esa red sólida es hoy uno de nuestros mayores activos. Y la razón por la que podemos garantizar consistencia, trazabilidad y compromiso en cada entrega.
Mirando al futuro desde la tierra
Cuatro décadas después de nuestros inicios, seguimos siendo una empresa familiar con vocación de permanencia. No buscamos crecer por crecer. Buscamos hacerlo bien, de forma sostenida, con proyección de futuro y sin perder lo que nos define: el vínculo real con la tierra y con quienes la cultivan.
